Postura, equilibrio y movimiento (Capítulo 1: El sistema sensorial)

Hoy os vamos a explicar una pequeña parte de lo que ocurre cuando venís a trataros con osteopatía o fisioterapia en relación al dolor de espalda por una incompetencia en la postura.

Primero de todo, ¿qué es la postura? Tenemos un sistema visual (ojos), vestibular (oídos) y propioceptivo (información que nos dan los músculos y articulaciones entre otros) que crean “mapas” en el cerebro sobre la situación del cuerpo en el espacio y están en constante comparación entre ellos. La postura es la capacidad de mantener la posición del cuerpo con la ayuda de estos mapas en contra de las fuerzas externas.

Si queréis saber más sobre estos mapas, en el BLOG encontraréis el artículo “Un viaje por nuestro cuerpo” donde se explica con mayor profundidad el proceso y la importancia de construir estos mapas en el córtex cerebral.

Lo primero que debemos hacer es conseguir que estos 3 sistemas den una información correcta al sistema nervioso, que este lo integre bien y de una respuesta idónea. Este proceso lo iniciamos cuando aún no hemos visto la luz dentro del útero y llega a su mejor rendimiento entre los 10 y los 20 años. Si prefieres no saber cuando empieza el declive, salta al siguiente párrafo. Si no te importa afrontar la realidad te diré que esto ocurre a partir de los 35.

Este aprendizaje es una cuestión de ensayo y error y de darle tiempo al cuerpo a que madure. ¿Pero que función tiene exactamente cada unos de estos 3 sistemas? Te lo explicamos de manera sencilla.

Sistema visual

¿Tenéis en mente la postura de un piloto de motos cuando realiza una curva? Como veis en la imagen, todo y que el cuerpo está prácticamente paralelo al suelo, la cabeza busca mantener la horizontalidad de la mirada.

La visión, para informar al cuerpo de su situación espacial y permitir mantener la postura, tiene por premisa el mantener el paralelismo visual (visión paralela al suelo).

 

Sistema vesibular

En la parte interna del oído, tenemos un sistema para poder orientar la posición de la cabeza según la gravedad. Funciona como un nivel que informa al cerebro de como de inclinada está la cabeza y hacia donde. Pensad en el típico revolcón en el mar, cuando te ha arrastrado una ola y parece que estuvieras dentro de la lavadora. Con facilidad sabemos donde está la superficie sin necesidad de abrir los ojos.

Además tiene una segunda función, que es informar de la velocidad en la que la cabeza se mueve. Esto también es muy importante para ajustar los movimientos cervicales y permitir que toda la función esté bien engranada.

 

La propiocepción

El tercer sistema sensorial en relación a la postura es la propiocepción. Esto no es mas que la información que dan las articulaciones, músculos, piel y todos los tejidos del cuerpo a cualquier estímulo. La mayoría se encuentran en las cervicales y en las plantas de los pies, pero los encontramos en todos lados. La función de este sistema es muy fácil de entender si os propongo lo siguiente.

 

Coged una manzana con la mano y cerrad los ojos. Llevaos la manzana a la boca y dadle un bocado. Aún teniendo los ojos cerrados, en todo momento sabéis con que presión tenéis cogida la manzana, si el codo está estirado o bien se dobla para llevar la manzana a la boca. Además controláis la presión que hacen los dientes sobre la manzana  para conseguir arrancar un trozo.

Cuando uno de estos sistemas no funciona, los otros dos son capaces de compensar y las alteraciones en la postura son menores. Si fallan dos, acabaríamos cayendo al suelo ya que con tan solo uno la postura no es competente.

¿Pero qué ocurre cuando falla uno o tan solo falla un poco? Hagamos otro experimento. Estando de pie, levantad una pierna y manteneos apoyados en un solo pie. Ahora cerrad los ojos, vamos a privar al cuerpo de una de las 3 entradas de información. La cosa se complica, ¿verdad? Es más difícil mantener el equilibrio, los músculos deben esforzarse más para hacerlo, los otros dos sistemas sensoriales se estresan ya que deben multiplicar su actividad, etc.

Pongamos entonces que la información de la visión, el sistema vestibular o el propioceptivo no es del toda correcta. Igual que en el experimento anterior vamos a tener modificaciones en la postura, el equilibrio y el movimiento. A partir de aquí el cuerpo intenta compensar el sistema que no funciona correctamente, empezará a adaptar posturas y a realizar gestos que nos van a producir dolor muscular. Además puede venir acompañados de otros síntomas como dolor de cabeza, mareos, incluso hay descritas alteraciones a nivel psicológico.

En nuestro día a día, los osteópatas y fisioterapeutas, tenemos muy en cuenta la función de estos sistemas para evidenciar si pueden ser el origen del motivo de consulta del paciente. Estos sistemas se pueden valorar por separado, y en el caso que uno de ellos de positivo tenemos herramientas para tratarlos. En ocasiones nos ayudamos de otros profesionales sanitarios con los que trabajamos conjuntamente.

Es muy importante que esto se tenga en cuenta y se valore ya que mientras no se corrija la función, el paciente no mejorará o si lo hace tendrá tendencia a empeorar de nuevo.

Por suerte en la mayoría de las personas estos sistemas funcionan de manera mas o menos correcta. Cuando esto es así, el cuerpo utiliza gracias a estos sistema dos estrategias motoras para mantener la postura. De ellas hablaremos en el capítulo 2 y 3 de esta serie de artículos sobre la postura, el equilibrio y el movimiento. Simplificaremos dos conceptos un tanto complicados como es el ajuste postural anticipado al cambio de masas y el ajuste de la contracción antagonista/agonista.

¡Un saludo!

Ignasi Rodríguez

Osteópata MROE 637

Fisioterapeuta Colegiado 8.404

Corresponsable de Clínica FIO2

 



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