La ptosis abdominal es un hundimiento de las vísceras abdominales (órganos internos) por debajo de su posición natural. Este descenso se puede dar en un solo órgano o bien puede existir una ptosis abdominal general de todos los órganos de la zona.

Cuando los intestinos están involucrados, la afección se conoce como enteroptosis; cuando el estómago se encuentra por debajo de su posición normal, se utiliza el término gastroptosis. La ptosis abdominal puede presentarse en diferentes grados según la cantidad de desplazamiento de las vísceras y puede dar más o menos sintomatología, incluso pasar inadvertida.

El signo más evidente visualmente es un bombeo de la barriga debido al apoyo y presión internas de los órganos que han sufrido esta ptosis abdominal. Pero también puede existir en otros casos sintomatología como pérdida de apetito, ardor de estómago, digestiones pesadas, estreñimiento o diarrea, gases abdominales, dolor de cabeza, vértigo o pérdida de sueño.

La ptosis abdominal principalmente se provocada por tres motivos, la mayoría de veces tienen que convivir los tres para que esta aparezca:

Pérdida del tono muscular del abdomen

La musculatura abdominal está formada por varias capas de músculos en direcciones diferentes. Esto permite que realice diversas funciones y entre otras la de empaquetar las vísceras abdominales y mantenerlas en su posición. Cuando los músculos abdominales que tienen esta función son débiles, ya sea por una patología o por un desuso, las vísceras no tienen donde apoyarse e inician su ptosis abdominal.

Relajación de los ligamentos que sujetan las vísceras en su lugar

Las vísceras como las articulaciones están sujetadas por ligamentos. Estos ligamentos tienen doble función, por un lado facilitan la comunicación de una víscera con las otras y por otro lado mantienen la víscera en su lugar. En ocasiones estos ligamentos comienzan a perder la capacidad de mantener la víscera en su lugar aparecen la ptosis abdominal.

Pérdida de la imantación del diafragma

El diafragma es el principal músculo respiratorio, pero además separa la cavidad torácica y la abdominal están en íntimo contacto con las vísceras. Este contacto provoca un efecto de succión, como si fuera un imán, en contra de la gravedad que evita la ptosis abdominal. Cuando este efecto de imantación se pierde inicia la caída de las vísceras abdominales.

Haciendo una anamnesis y exploración, se diagnostica el motivo por el que está sufriendo la ptosis y se propone el tratamiento idóneo.